Mercado laboral

El mercado laboral en España: paro, salarios y lo que las estadísticas no cuentan

Más allá del titular de la EPA: temporalidad, salarios reales y las diferencias entre autonomías que raramente aparecen en la portada.

Trabajadores españoles en una feria de empleo en un espacio moderno con luz natural

La tasa de paro como instantánea incompleta

Cuando el Instituto Nacional de Estadística publica la Encuesta de Población Activa cada trimestre, los medios suelen quedarse con un número: la tasa de desempleo. En el primer trimestre de 2024, esa tasa se situó en torno al 12,3%. El dato importa, pero no lo dice todo. La EPA considera ocupada a cualquier persona que haya trabajado al menos una hora en la semana de referencia. Eso significa que alguien con un contrato de cuatro horas semanales comparte categoría estadística con quien trabaja cuarenta. El subempleo, que mide a quienes trabajan menos horas de las que desearían, afecta a más de un millón de personas en España y raramente encabeza un telediario. Tampoco suelen aparecer con claridad las brechas regionales: la tasa de paro en Extremadura supera el 20%, mientras que en Navarra se sitúa por debajo del 8%. Hablar de un mercado laboral español monolítico es, en cierta medida, una ficción estadística.

Salarios nominales frente a poder adquisitivo real

La otra cara del mercado laboral es la evolución salarial. El salario mínimo interprofesional en España pasó de 900 euros mensuales en 2019 a 1.134 euros en 2024, un incremento nominal significativo. Sin embargo, durante ese mismo periodo, la inflación acumulada superó el 20% en algunos años. El resultado es que el poder adquisitivo real de muchos trabajadores no creció proporcionalmente, y en ciertos segmentos llegó a decrecer. La negociación colectiva ha seguido un ritmo dispar: los trabajadores con convenio colectivo actualizado consiguieron mejoras reales, mientras que quienes trabajan en sectores con convenios caducados o sin cobertura sindical efectiva vieron cómo la inflación erosionaba sus salarios mes a mes. Mirar solo el salario nominal sin ajustarlo por el IPC es uno de los errores más frecuentes en el debate público sobre empleo. Hernández & García siempre presenta ambas cifras.